Análisis: Televisión digital terrestre, un modelo abocado al cambio

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TDTLa fragmentación de las audiencias en la televisión digital terrestre (TDT) y la crisis publicitaria amenazan el arriesgado modelo de concesión y explotación puesto en marcha en España en 2005. ¿Cuánto tiempo más durará la situación actual?

En España existe una peligrosa sobreoferta, a diferencia de Estados Unidos. Allí la TDT no supuso una multiplicación frenética de cadenas, sino la cesión de un canal digital a las existentes. Después del apagón analógico de junio pasado, en teoría, las empresas debían comenzar a devolver su canal de pruebas, con lo cual el resultado final estaría más relacionado con la calidad de las emisiones y los servicios interactivos, que con la multiplicación de la oferta.

La decisión española de multiplicar canales como panes y peces, gracias a las bondades de los múltiplex digitales, beneficia a todas luces a unos espectadores que llegaron tarde a la televisión por cable y por satélite; pero al unísono abre demasiadas preguntas relacionadas con la viabilidad económica.

En un entorno de ampliación de contenidos, lo políticamente correcto habría sido otorgar licencias a nuevos actores audiovisuales para acrecentar la pluralidad y diversidad, y no triplicar las cadenas analógicas. Sin embargo, transcurridos cinco años del último reparto, apostar por entidades con capacidad de gestión y solvencia ha sido el mal menor ante la grave situación del sector.

Alternativas ante el apagón analógico

El reacomodo en las ofertas de la TDT es manifiesto. La batalla por la numeración a partir del 7 mantiene enfrentadas a varias cadenas públicas y privadas, la larga lista agota al más paciente de los telespectadores y las opciones no son lo suficientemente tentadoras.

En ese contexto suceden fenómenos interesantes, como la tematización, que antes eran coto exclusivo del cable y el satélite. Empresas con licencias prácticamente dormidas, como Vocento, idearon fórmulas legales para incorporar a otros actores audiovisuales (Disney e Intereconomía). Esto demuestra que incluso los grandes tienen problemas para producir contenidos rentables para la TDT, y acuden a otros cuyas propuestas exploran nuevos nichos de mercado. La opción generalista se ha saturado en este escenario.

Una segunda alternativa la propone Telecinco 2 (La Siete), con un canal de los llamados "timeshift", que ofrece segundas y terceras oportunidades a los espectadores, en otros horarios, con programas emitidos por la cadena principal y algunos de producción propia.

El primer modelo de negocio de Telecinco (Telecinco Estrellas; Telecinco Sport) resultó más inestable que el de su competencia directa, y ha debido reinventarse constantemente. Antena 3, en cambio, mantuvo su apuesta inicial (Neox y Nova), con alentadores resultados de audiencia.

La tercera alternativa viene de la mano de La Sexta, y su apuesta por la TDT de pago, con Gol TV como opción pionera del mercado. Y una cuarta, por parte de RTVE, con cinco canales, tres de ellos temáticos, cuyo futuro está por ver, en el marco de los problemas de financiación de la corporación pública.

A mediano plazo, la TDT podría sufrir un nuevo reacomodo y repercutir en otras ramas de la industria. Si le tematización llegase hasta sus últimas consecuencias, sea de forma gratuita o de pago, algunas productoras de canales para cable y satélite podrían seguir la experiencia de Disney y Sony, e incursionar en la televisión en abierto. Esto sería excepcional, porque en Estados Unidos ni siquiera CNN se plantea una mudanza de plataforma; mientras las dos cadenas de información continua de España (Canal 24 Horas y CNN+) ya emiten en abierto por la TDT.

Es evidente que una estampida hacia la TDT de algunas opciones —hasta ahora sólo satelitales y de cable— apuntaría directo al corazón de las alicaídas empresas del sector, sobre todo de Digital Plus. Sería un goce extraordinario para los usuarios del "todo gratis", pero estaría por ver si los ingresos sólo por publicidad igualan o superan a los que genera la fórmula abonados-publicidad.

Existen otros escenarios, cada uno con sus inconvenientes. Quizás la solución pase porque haya menos oferta estrictamente televisiva y más servicios interactivos y de utilidad ciudadana. Porque, incluso, con una pronta recuperación de la inversión publicitaria, la lista actual de canales es insostenible.

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Hola a todos:

Como siempre en el nuevo mercado tendrá mucho que decir la medición de audiencias. En el fondo son los que tienen el control del precio del segundo en este nuevo tipo de canales (cada vez más austeros en su producción).

En cuanto a los servicios interactivos serán un quebradero de cabeza para los operadores dado el alto número de "zappers" vendidos en nuestro país por las prisas del gobierno.

Sigo pensando que el negocio será viable, mediante la segmentación, dado el alto valor del público de "nicho". Sin embargo, la batalla contra la RED ya será harina de otro costal...

Un saludo

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