La Habana se enfada con 'Periodista Digital'
por MICHEL SUÁREZ, Madrid
Todo estuvo bien, mientras no se le criticó directamente donde más le duele. Leer comentarios sobre errores de
El Mundo y El País ha sido mucho más que goce para el conservadurismo de izquierda imperante en La Habana. De la libertad de expresión con responsabilidad —sin mirar a quién—, se nutre a diario
Periodista Digital.
Juan Marrero, el vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) —un órgano que en sus estatutos reconoce sin tapujos que responde a los designios del Partido Comunista de Cuba—, ha expresado públicamente su malestar con PERIODISTA DIGITAL "por enseñar sus garras" contra Cuba.
Marrero ha escogido dos sitios para hacerlo: la web institucional de la UPEC y el libelo de extrema izquierda
Rebelión, sin dudas dos magníficos ejemplos para estudiar detenidamente cómo es entendida la libertad de prensa desde el totalitarismo, vívase en La Habana o en Madrid.
Dos sitios esencialmente autofágicos, como también lo son el diario oficial del castrismo,
Granma, y cualquier otro medio escrito o audiovisual de Cuba, donde no ha existido en las últimas décadas una sola línea capaz de disentir del pensamiento gubernamental, donde jamás se le ha dado posibilidad de réplica a nadie, y donde no siquiera se ha publicado una Carta al Director que no sea una alabanza al régimen imperante. Por no hablar de foros y chats libres, impensables en las rutinas productivas de los medios cubanos.
Desde estas posiciones de desconocimiento total del adversario político o ideológico, el señor Marrero intenta cuestionar a PERIODISTA DIGITAL, pero no hace más que el ridículo, habida cuenta de su responsabilidad como vicepresidente de una organización periodística que supuestamente debiera defender la libertad de expresión, la imparcialidad, y no apostar por la prensa de partido.
La gota de agua que colmó su copa fue el artículo Juntos en La Habana. Castro y Chávez, en el Granma, del colega Arturo Díaz, quien se limitó a hacer un análisis de texto y contexto. A Marrero, al parecer, le dolió que Díaz asociara el lenguaje del
Granma con las maneras de informar del franquismo: esa retórica de barricada tan alejada del periodismo moderno, que confunde noticia con opinión y da la sensación de estar leyendo un boletín de partido político, y no un diario de información general.
Sin embargo, este asunto es mencionado y tomado como punta de lanza en la invectiva de Marrero, pero apenas ofrece sus contra-argumentos. Y es que no puede. La retórica del
Granma es indefendible, tanto por un filólogo como por un periodista. Mucho menos en España, donde los recuerdos del NODO, RNE y la televisión franquista están aún frescos.
Quizás sea por esas coincidencias cíclicas de la Historia que la serie de TVE,
Cuéntame cómo pasó, ni siquiera está planes para emitirse en Cuba; mientras obras políticamente lights como
Un paso adelante —aunque incluso le han cortado escenas—, sí encuentran espacio en la televisión cubana.
Todas las dictaduras se parecen, pese a que algunos que antes combatieron a Franco, hoy están del lado de Castro: porque es "de izquierda y antiimperialista". El resto no importa. Los cubanos deben resistir porque son "la esperanza de la humanidad". Tampoco la izquierda anticastrista cuenta (que existe y está en las cárceles por disentir de la supuesta izquierda gubernamental).
Sólo importa la adoración por Castro. Aznar era autoritario, pero cuidado, Castro es "el salvador del mundo". Todo lo que venga de Fidel es verdadero. Ésa es la máxima de esta izquierda cavernícola, que aplica coherentemente
Rebelión al publicar sólo loas al gobierno de La Habana; sin que medie una actitud crítica ni un ápice de solidaridad con la gente que sufre en Cuba, tan o más intensamente que los españoles cuando el franquismo.
Y todo ese discurso, dicho desde un chalet de la Costa del Sol, con un mando a distancia y televisión por cable, con Internet para leer tanto el
Granma con El País.
Jamás vi tanto oficialismo hacia La Habana, como el de Rebelión, el mismo diario digital que convirtió en diablos a Alfredo Urdaci y TVE, en tiempos del aznarismo. Lo que no sabe
Rebelión (o lo sabe pero lo calla), es que un sitio web presuntamente "cañero" como ése, jamás podría publicarse en Cuba; o ya sus editores, muy marxistas y muy antisistema todos, estarían tras la reja, salvo que acepten que el Partido Comunista decida desde los titulares hasta la "utilidad" de publicar o no un asunto.
El resto de las diatribas de Marrero contra PERIODISTA DIGITAL son más de lo mismo: que si alguien (¿será la socorrida CIA?) está pagando para atacar a Castro, que si hay manipulación en el orden y espacio en que se colocan los artículos…
En fin, media humanidad confabulada contra una pobre isla del Caribe, cuyo único pecado ha sido no cambiar de presidente en los últimos 46 años y enviar al paredón de fusilamiento o a la cárcel a todo aquel que crea que "cambiar de presidente" es síntoma de buena salud democrática.
Lo que pasa es que Castro no acepta críticas, vengan de donde vengan. El comandante, acostumbrado a decidir diariamente la portada y los eslóganes de sus periódicos (perdón, los titulares), preferiría que todo fuese como el
Granma.
Quizás como la edición de este viernes 6 de mayo, cuya primera plana —compuesta de cuatro titulares—, dedica dos a Fidel Castro (una práctica diaria, con foto incluida), y uno a su hermano Raúl Castro, de visita por España.
Pero, por suerte, y a pesar de sus defectos, este mundo es otra cosa.
VER:
La
respuesta de Juan Marrero a Michel Suárez en la web de la
UPEC