«Es imposible que la economía cubana haya
crecido»
Oscar Espinosa Chepe, recientemente excarcelado tras cumplir 20 meses de prisión, valora el informe económico de 2004 presentado por La Habana.
por MICHEL SUÁREZ, Madrid
Según las autoridades cubanas, la economía nacional creció un 5% en 2004, por encima incluso del dato de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que había pronosticado un 3%. Diferentes expertos han mostrado escepticismo sobre las cifras aportadas por La Habana, no sólo por el peso de la realidad circundante —que en su opinión contradice el supuesto crecimiento—, sino también por la tradicional manipulación del gobierno con fines propagandísticos.
El economista Oscar Espinosa Chepe, de 64 años de edad, quien fuese diplomático y consejero económico de la Embajada de Cuba en Belgrado (1984-1987) y especialista del Banco Central de Cuba (1987-1992), recién excarcelado bajo licencia extrapenal, evalúa para
Encuentro en la Red las estadísticas presentadas por La Habana.
¿No cree usted que el tono de los informes presentados sobre la marcha de la economía cubana en 2004 es demasiado triunfalista, habida cuenta de la cruda situación del cubano de a pie?
Absolutamente. Coincido con esa apreciación. El dato anunciado sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) es poco creíble. Se habla de un 5%, lo que en cualquier economía representaría un avance extraordinario, y eso no se corresponde para nada con la situación del nivel de vida de los cubanos.
Al mismo tiempo, otras cifras que ofrece el informe del ministro de Economía, son contradictorias. Por ejemplo, se reconoce que de las 22 ramas del sector industrial del país, solamente 10 crecieron. O sea, más del 50% de las ramas decrecieron en el año. La industria cubana significa alrededor del 30% del PIB, lo cual indica ya una contradicción muy seria.
Por otra parte, una cifra contradictoria es que la generación de energía eléctrica decreció, y eso lo reconoce el propio informe, en 1,4%. Es imposible que haya un crecimiento del PIB y al mismo tiempo un decrecimiento de la generación eléctrica, porque son dos indicadores que deben tener una correlación muy estrecha.
Pero, incluso en circunstancias de un supuesto crecimiento macroeconómico, ¿no hacen falta otras acciones para mejorar el nivel de vida de la gente?
Sí, pero para que el nivel de vida mejore en Cuba tiene que haber un crecimiento del PIB. Es imposible distribuir lo que no existe. Tiene que haber una producción determinada de bienes y servicios, y eso es lo que yo no veo. Se sabe que hubo, y lo dice el informe, 68 días más de apagones en el país, una gran parte del año muchas industrias y centros de trabajo estuvieron cerrados, e incluso, esto afectó los servicios. Además, hubo dos grandes ciclones que paralizaron varias provincias por semanas. Hay una sequía enorme en las provincias orientales que afecta extraordinariamente la agricultura.
Son varios factores que impiden totalmente —en mi modesta opinión— que este crecimiento anunciado sea real.
Por otra parte, el informe no recoge el tema del nivel de vida de la población. Creo que en 2004 el nivel de vida retrocedió. Me apoyo en el incremento de los precios en el mes de mayo para los productos en divisas, de más de un 15%. El gobierno hizo esto en represalia por las medidas de Estados Unidos sobre las remesas y los viajes de cubanoamericanos. En el mes de octubre, el gobierno tomó la decisión de sustituir el dólar por el peso cubano convertible, instituyendo un impuesto de un 10%, lo que eleva en la misma proporción lo que tiene que pagar el cubano, porque ya el dólar que recibe viene devaluado.
¿Hasta qué punto la recaudación por concepto de este impuesto salvó al gobierno de un colapso mayor?
Representó un ingreso superior para el gobierno, que vio aumentadas sus reservas. ¿Hasta qué punto fue así?, no puedo responderlo, porque el gobierno se abstiene de dar cifras. Pero todo esto redujo aún más el poder de consumo del cubano, y eso tiene que haber afectado el nivel de vida de la población, ya de por si bajo.
Tampoco se han publicado las cifras de inflación, que tiene que haber sido por lo menos de dos dígitos. No obstante, he visitado algunas tiendas y veo que hay un desabastecimiento apreciable, lo cual es contradictorio.
En su opinión, ¿en qué consiste el nuevo sistema de medición del PIB anunciado por el gobierno y cómo este ha influido en los datos publicados?
El gobierno ha creado una nueva metodología de cálculo del PIB, dándole un peso mucho más importante a los llamados "servicios sociales" como la educación, la salud, etcétera. Además, es un cambio de la concepción que había habido en Cuba. Recordemos que hasta 1989, el gobierno mantenía la metodología soviética que dejaba todo esto fuera, en el cálculo del entonces Producto Social Global (PSG). Ahora da un giro de 180 grados y quiere darle a los servicios sociales un peso extraordinario, para tratar de aumentar el volumen de los nuevos indicadores.
Todo esto se contradice con la práctica internacional, incluida la de aquellos países que tienen economías centralizadas, como China o Vietnam, que siguen adoptando el sistema de cuentas nacionales definido por Naciones Unidas. No conozco en qué se basa la nueva metodología cubana, fuera de lo que se ha dicho, pero es ilógica, porque en el sistema de la ONU ya se tienen en cuenta los servicios sociales.
De todas formas, creo que ni el 3% que plantea CEPAL tiene validez. Prácticamente he estado en prisión casi todo 2004, pero basándome en los propios datos del gobierno es muy difícil confirmar un crecimiento real.
¿Tiene lógica destinar, supuestamente, tantos recursos al gasto social general, cuando beneficios tan primarios como la alimentación y los medicamentos están por debajo de lo permisible?
En esto hay un aspecto político y el gobierno hace mucho énfasis en él. Quiere dar una descripción de la sociedad cubana que no se corresponde con la realidad. Ahora hay mucha propaganda sobre los avances en los campos de la salud y la educación. Efectivamente, yo soy de los que pienso que, en un determinado momento, Cuba tuvo niveles muy elevados, si se comparan con los de los países del Tercer Mundo. Pero en estos momentos hay un retroceso muy grande por la crisis de los últimos 14 años.
Por ejemplo, en la educación, el gobierno habla de los 20 alumnos por profesor y del "profesor integral". Pero lo que hay que decir es quiénes son estos profesores, que son muchachos improvisados, emergentes, que no tienen calificación ninguna porque la gran mayoría de los profesores experimentados que Cuba sí tuvo, se han ido en masa de la enseñanza, dejando un vacío absoluto en la calidad. Los índices cuantitativos no responden a la situación actual de calidad, al mismo tiempo que la politización de la enseñanza afecta la calidad.
Esto mismo se reproduce en el sector de la salud pública. Ahora mismo, en La Habana, la mayoría de los hospitales grandes están cerrados porque se están cayendo. Eso también lo vemos desde el punto de vista humano, donde el personal paramédico ha abandonado el sector por la situación de los salarios.
Sin embargo, cada año Castro aumenta el presupuesto destinado a los gastos militares y de propaganda…
Sí, indudablemente los gastos de defensa son incompatibles con la economía cubana. No se justifican y es imposible que una economía como la nuestra pueda, con ese peso, junto a la propaganda política, salir adelante.
Lo que pasa es que el gobierno necesita mantener la fuerza represiva para controlar la sociedad, y eso es un lastre. Para eso tiene que hacer gastos enormes, mantener la sensación de guerra, de sitio. Lamentablemente, hay quienes le dan al gobierno cubano el enemigo que necesita. Eso también hay que decirlo. En mi criterio, la política norteamericana no ha sido inteligente.
En medio de una situación como la que usted describe, ¿cómo es posible hablar de "pleno empleo"?
Eso no tiene explicación alguna. Nada más hay que darse una vuelta por La Habana, en estos mismos momentos, para ver en las esquinas a jóvenes en edad laboral, tomando ron o jugando. Esta cifra de 1,9% de desempleo no tiene nada que ver con la realidad que vive el país. Por otra parte, las cárceles están llenas de miles y miles de jóvenes.
El gobierno también ha adoptado la política de pagar una pequeña subvención para estudiar, a los que no tienen trabajo, pero eso no es empleo. Ninguna metodología reconoce esto como empleo, sólo responde a un subterfugio para esconder el desempleo.
En los informes de fin de año, el gobierno se vanagloria de haber adoptado más medidas de centralización, sobre todo el sector en divisas. ¿No es justamente lo contrario lo que necesita Cuba para transformar su economía?
Lo que hay en Cuba en estos momentos es una centralización, una afirmación de la concepción centralista de la economía. Esta es una tendencia que ya veía antes de ir a prisión, que pretende fortalecer los controles del Estado sobre la sociedad. A eso se suma la ofensiva contra el trabajo por cuenta propia. La pequeña apertura de 1993 está prácticamente cerrada.
El gobierno, a diferencia de lo que ha hecho China o Vietnam, va en la línea del control y el poder sobre la sociedad. Es cierto que ha habido corrupción en las empresas estatales, pero la solución no es más control, sino liberalización y controles de otro tipo.
Algunos analistas creen que si aparece suficiente petróleo en las costas cubanas, como para sostener la maquinaria propagandística y el control del Estado, eso significaría el fin de cualquier posible salida económica 'a la usanza de Occidente'. ¿Usted qué opina?
Desgraciadamente, este tipo de criterios tiene basamentos lógicos, teniendo en consideración la irracionalidad de nuestra sociedad. Esto se ha visto ya. A medida que el gobierno se ha creído que ha habido avances, ha tomado medidas para cerrar los pequeños espacios abiertos en 1993 y 1994. De todas formas, con petróleo o sin él, esta concepción seguirá prevaleciendo, lo que significará más sufrimientos para el pueblo cubano, independientemente de que se encuentren o no riquezas en nuestro subsuelo.