El 'preso político' vasco
¿Qué puede decirse de un hombre que ha matado a 25 personas y cometido 11 atentados terroristas?
por MICHEL SUáREZ, Madrid
28 de noviembre de 2006
Iñaki de Juana Chaos ha enviado al otro mundo a 25 personas. ¿Qué adjetivos luciría mejor un ciudadano como este? ¿Cuáles términos le retratan? El 30 de enero de 1998 disparó por la espalda al político Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, Ascensión García Ortiz. Indetenible, participó después en la colocación de un coche bomba que hizo perder la vida a 12 policías y dejó heridas a sesenta personas. Son sólo dos ejemplos en una larga lista: este hombre cometió otros nueve atentados hasta llegar al terrible récord antes mencionado.
En una carta enviada desde la cárcel, en el año 1998, De Juana Chaos —condenado a 3.000 años y de los cuales sólo cumplió 12 por las ineficiencias del antiguo código penal español— se refería así al asesinato del matrimonio sevillano: "Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes…".
Juan Ignacio de Juana Chaos (Iñaki) pertenece a ETA, una organización surgida para oponerse por las armas a la dictadura de Francisco Franco, pero que ha continuado matando treinta años después de llegar la democracia a España. Ahora reivindica, en la era de la Europa globalizada, el derecho a la "nación vasca" y otras posiciones extemporáneas. Todo esto, con la pistola tras la nuca de quienes no piensan igual.
Intoxicación habanera
Los hechos presentados son incontestables, aunque las opiniones, como es previsible, tienen el don de ilustrar la catadura democrática de cada cual.
Así, el diario oficialista Granma, tan dado a ocultar los atentados terroristas de los "amigos de Cuba" (entre ellos, palestinos y etarras vascos) y a justificar el terrorismo internacional con criterios ideológicos, ha pretendido "informar" a los lectores de la Isla sobre un nuevo juicio contra el asesino múltiple antes mencionado, con un escueto y manipulado párrafo: "El preso político vasco Iñaki de Juana Chaos inició de nuevo una huelga de hambre en protesta por una condena a más de 12 años de prisión por escribir dos artículos en el diario Gara…".
En principio, para el lector no informado sobre el problema vasco, probablemente haya suficientes dudas en la nota de Granma. ¿Condenado por escribir dos artículos? ¿Condenado por escribir? ¿No es raro que La Habana se preocupe por los condenados por escribir?
Más allá de la incoherencia en sí, Granma se refiere, sin situar en contexto los hechos, a que la Fiscalía denunció al etarra por dos artículos publicados en el periódico Gara, tribuna habitual de la banda armada —que ningún gobierno ha clausurado, por cierto—, en los que profería amenazas terroristas contra jueces y directores de prisiones.
De Juana Chaos, juzgado por sus 25 muertos bajo el Código Penal de 1973, ni siquiera cumplió seis meses por cada asesinado y estaba a punto de abandonar la cárcel cuando se le imputaron los nuevos delitos.
Esta condena no se relaciona con sus crímenes pasados —ya juzgados y cumplidos (aunque suene severo decirlo), según las leyes de aquel momento. Ahora se le encarcela por las amenazas proferidas a través de la prensa en 2004. Todo ajustado a hecho y derecho, cuidadosamente instruido para no confundir la plena libertad de expresión que garantiza la Constitución de España con el uso de ésta para intimidar a las personas.
El Código Penal español prevé penas de entre 10 y 15 años para el delito de "amenazas terroristas"; pero incluso así existen periódicos proetarras, independentistas, comunistas, neoliberales, socialdemócratas y conservadores, a los que nadie molesta siempre y cuando no exalten la violencia terrorista.
¿Comunismo contra cárcel?
No es la primera vez que Granma desinforma e intoxica al abordar el tema del terrorismo vasco. Los medios cubanos utilizan el término "grupo separatista" para referirse a las acciones de quienes han asesinado a 900 ciudadanos como macabro "método" para intentar independizarse de España. Como en tantas otras cosas, para La Habana unas bombas son buenas y otras malas, y de algunas ni habla.
Granma y Prensa Latina (agencia cuyo corresponsal en España prioriza la información relacionada con ETA y su entorno, y la presenta como reivindicaciones políticas) no están solos en su intento de presentar la batalla del Estado de derecho contra el terrorismo como "acciones represivas" de los gobiernos español y francés.
El órgano de la izquierda radical internacional, Rebelión, publicó recientemente que "…la lucha de Iñaki de Juana (…) es sólo un peldaño más en la terrible escalera de destrucción y exterminio que padecen los y las prisioneras vascas, y en general todo el colectivo de presos políticos existente en los Estados español y francés".
Dice a sus colegas el articulista Iñaki Gil de San Vicente: "como revolucionarios, nuestra alternativa no es otra que acabar con el sistema represivo pero no como causa directa y única, sino como parte de un Estado que le hace funcionar y que le dota de sentido (…) y es aquí en donde radica el problema verdadero. Contra la cárcel, comunismo". ¿Comunismo contra cárcel? ¿Dónde?
Gil de San Vicente es un conocido defensor del régimen de La Habana y de sus dislates represivos. Recientemente describió en el diario Gara uno de sus encuentros con el dictador cubano: "Fidel escucha activamente la realidad vasca, la situación de las prisioneras y prisioneros, de sus familiares, la práctica de torturas, los datos socioeconómicos, las experiencias históricas, las luchas de clases en nuestra nación vasca, etc. La escucha activa no es otra cosa que la dialéctica de la pregunta y de la crítica, de la petición de más datos…".
La relación entre La Habana y el radicalismo vasco es tan discreta como ambigua. En el documental La pelota vasca, Arnaldo Otegui, líder de un partido considerado por la justicia como brazo político de ETA, menciona que sus "amigos cubanos" (no dice quiénes) creen que el vasco es el único "pueblo esclavo" de Europa.
En ese cruce de favores todo es válido para Castro y ETA, aunque mueran inocentes por la obstinación ideológica de ambos. Y como si no fuera suficiente la desinformación del cubano de a pie al respecto, el diario digital Cubanet, editado en Miami, publicó recientemente un artículo en el que se exalta el término "Euskal Herria" —nombre utilizado por ETA y el nacionalismo más radical para señalar a los "territorios vascos" de España y Francia—, para referirse a la participación de esa comunidad autónoma (País Vasco) en la Feria de La Habana.
"Una presencia tan vasta para un país tan pequeño (Euskal Herria sólo posee 20.640 kilómetros, incluyendo las dos provincias en el sur de Francia y las cuatros anexadas por Castilla), obedece a los nexos históricos y culturales establecidos por sus inmigrantes con la mayor de las Antillas desde el primer viaje de Colón (1492) hasta la década del sesenta del siglo XX…", afirma el artículo en cuestión. No pasa inadvertido, además de lo dicho, que se utilice la retórica típica de los más radicales (terroristas o no) para defender la "diferencia vasca", así como el lenguaje victimista de la "anexión".
Ni el País Vasco es un Estado propio, ni permanece secuestrado por el resto de España, ni el terrorismo justifica ninguna pretensión ideológica, ni los que ponen bombas son presos políticos. Euskadi (su nombre en el idioma local) es una de las regiones autónomas más desarrolladas de la península ibérica, con singularidades identitarias y una especie de carta magna (estatuto) que le dota de competencias gubernamentales nunca antes soñadas por ninguna otra región europea, ni mucho menos cubana. A ver si nos aclaramos.